Critica al nuevo disco de Coldplay …
En 1984, Brian Eno ingresó en la órbita de U2 y resultó la mejor inversión para los irlandeses después de la compra de la primera guitarra de The Edge. The Unforgettable Fire escondía serias ambiciones de conquista y un potente ejercicio de rock para estadios.
Casi veinticinco años después, Eno vuelve a cruzarse con una banda a punto de dar el gran salto, justo cuando los teatros empiezan a quedar chicos y la histeria pide multitudes. Como otro chiste de la vida circular, es el cuarto disco de Coldplay el encargado de servir en bandeja las posibles conexiones y semejanzas entre discípulos y maestros. En el medio, un incorregible manipulador bajo la sotana de la producción, dueño de una extensa historia de perversiones en nombre del rock entretenido, inteligente y popular. Viva la vida no es la panacea de la evolución, pero resiste los esquemas conocidos a través de curiosos desvíos: Chris Martin suena menos torturado, la épica baja algunos decibeles y Jonny Buckland proclama a su guitarra como el mástil mayor de la nave sensible. Para abonar la leyenda de álbum esencial, la banda londinense eligió ilustrar su nuevo arte de tapa con la pintura del artista francés Eugène Delacroix La libertad guiando al pueblo, un lienzo realizado en 1830 que evoca las barricadas parisinas que pusieron fin al reinado despótico de Carlos X. Aquella revuelta tenía un carácter burgués y representó el acceso de esa clase social al poder, metáfora que alcanza a Coldplay en la pelea por otro tipo de ascenso. La frase de tapa continúa la línea de “grupo europeo fascinado tras su primera gira latinoamericana”: representa un homenaje a Frida Kahlo y a uno de sus cuadros, en el que aparece la inscripción “¡Viva la vida!”. Despejadas las asociaciones libres, asoma un disco exuberante en la diversidad de orquestaciones, climas cambiantes y efectos de laboratorio. Atrás queda la trilogía básica, repleta de buenas canciones y unos cuantos abusos de fórmula. Como si se tratara de una fastuosa superproducción destinada a perdurar, Viva… arranca con una introducción instrumental: “Life in Technicolor” presenta un crescendo imponente y celestial. Sigue alto con “Cemeteries of London” y sus citas lisérgicas a Pink Floyd y Echo & The Bunnymen. “Lost!”, en cambio, es una postal del pasado reciente, un himno que cautivará la telefonía de estadios. Pero todo cambia en “42″, un tema de apariencia fúnebre, seguidor del lado B de Abbey Road y su maravillosa ciclotimia. Más extraño aun es “Lovers in Japan/ Reign of Love”, la canción por la cual U2 vendería su alma y Eno justifica su participación. La suma de notas mayores crece en “Yes”, oscurito y mántrico, tal vez, lo mejor junto al tema “Viva la vida” y su estribillo encantador. La seguidilla final, con “Violet Hill” como anzuelo eficaz, baja la intensidad sin ceder la ambición de toda obra creada para dominar el mundo al menos por los próximos seis meses.
Por Oscar Jalil
mariano puto
Coldplay apesta, y deja de postear chismes ya hay varios blogs para eso
Buena Guille, quedo joya la pagina, segui asi. Y es verdad Coldplay apesta
Coldplay no apesta ..:P aunque el ultimo disco parece cualquier cosa menos Coldplay… ya falta menos para que Oasis la rompa de nuevo.. en Septiembre dicen
mariano y pimen ustedes apestan coldplay es la mejor banda del mundo no mas por que estan celosos que coldplay sea mejor que los putos de los jonas sisters y las tokio hoteleras COLDPLAY MANDA putas