Fabrizio Bufalino Mora cuenta que FABRO surgió del apodo que le puso su equipo de fútbol de su ciudad natal, Puerto Ordaz, Venezuela. Desde muy chico se interesó por la música. A sus cuatro años ya estaba probando distintos instrumentos pero a los ocho años tuvo su primer acercamiento a la teoría musical. Para navidad pidió un teclado y su papá le enseñó sus primeros acordes. Desde ese entonces comenzó a tocar y a cantar. Además se anotó en el coro del colegio. A los once años comenzó a tener sus propios proyectos musicales junto a su hermano y primos pasando por distintos géneros desde el garaje hasta el reggaeton. En ese momento comenzó a producir sus primeros temas de bajo presupuesto (con un mic y una computadora). El potencial en su voz se podía notar, por lo tanto al graduarse comenzó a tomar clases con uno de los tenores líricos más importantes de Venezuela –David Hidalgo– donde FABRO define que en ese tiempo descubrió su voz en todos los aspectos, y comenzó a explotar su capacidad artística. En 2018 decidió mudarse a Buenos Aires con el objetivo de aprovechar uno de los polos culturales de latinoamérica.







